Todo comenzó como una amistad, que a través del tiempo se convirtió en magia, en amor.
Dos personalidades diferentes destinadas a unirse para formar un equilibrio total, como un rompecabezas, dos piezas exactas en donde encajan uno en la vida del otro.
Lo que Dios tenía planificado para nuestras vidas era más de lo que habíamos pedido, y su voluntad estuvo ahí una vez más, llevándonos de la mano, apostándole a la vida una linda promesa de amor.
Poco a poco, el tiempo jugó a nuestro favor y cada momento vivido, cada detalle ayudó a fortalecer nuestro amor y superar los desafíos de la vida.
Hoy, estamos listos para escribir un nuevo capítulo de nuestras vidas.
-Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!-
(Eclesiastés 4:12)